The Dark Side of the Moon


“Why we had to run for shelter
When the promise of a brave new world
Unfurled beneath a clear blue sky”



¿Que qué es lo que me pasa? Qué pregunta más absurda. ¿Es que todavía no has logrado descifrar el por qué de los movimientos involuntarios de los engranajes de mis costillas? Pero no te preocupes, relájate. Respira. Hazlo por mí, porque yo ya no seré capaz de hacerlo nunca más. La esencia de mi existencia se vio privada de esa gracia natural. Cuándo, dónde, por qué... Esto escapa totalmente a cualquiera de tus sentidos, ¿no es cierto?

Yo no respiro. Yo ardo. Es así de sencillo. Ardo, ardo continuamente y sin descanso. Por que yo vuelo a ras del subsuelo, caigo irremediablemente en llamas. Moira, tú lo sabes, ¿no? Sabes que padezco un trastorno emocional congénito. Uno de esos de los que es imposible escapar.


Estoy perdido.


Look mommy, it’s a hell up in the sky.


¿Has oído eso?  —susurró con ese peculiar timbre de voz. Aquel que estuve oyendo desde hacía tantísimo tiempo, el que abría los poros de mi piel y penetraba hasta el tuétano de mis huesos. El mismo timbre que ahora acompañaba al son sofocante del aguacero matinal en pleno San Francisco.

Por supuesto que lo he oído. —Retumbaba en mis manos, penetrando a través de mis costillas en dirección directa al corazón—. Intenta no moverte.
Ella también temblaba, me contagiaba sus sacudidas y me calaba el frío de diciembre en pleno esternón. Porque nuestros cuerpos estaban conectados. Era algo que escapaba a nuestras manos. Ella sabía que el destino quiso jugar a cartas con nuestra paciencia. Y yo sabía que tarde o temprano perdería la partida.
Moira.
El compás de nuestros corazones bailaba al son de nuestra entrecortada respiración.
¿Qué?
Hasta que el mío dejó de latir. Quería huir, quería escapar. Esparcirme en mil pedazos y dejar de respirar. Pero sabía que eso sería imposible. Moira me acarició la mano y yo di un respingo. Apreté los puños y me sumí en la negrura de la noche. Su risa jadeante envolvía a mis sentidos y me dejaba exhausto. Qué narices, yo ya había perdido la partida. No ahora, ni ayer. Nunca tuve oportunidad de ganarla. Ella lo sabía, y no hacía amagos en esconder tan cruda realidad.
Moira, yo…
No. Sus manos se encontraban ahora reposadas en los dos costados de mi cara—. No lo digas. Sus ojos perforaban hasta lo más hondo de mi ser—. No lo digas. Y sus labios acabaron respirando con los míos.
Sucumbí. Fallecí entre los brazos de ese pequeño gorrión descarriado. Y vi, entre besos y jadeos, como el infierno engullía las entrañas de mi ser. Porque me había vuelto loco, loco de verdad. 

3 comentarios:

  1. Genial :)
    Me gustan estos dos, dejan con muchas preguntas sin responder, ¿eh? Espero volver a verles por aquí.
    (me alegro de que te quedes por el momento)
    Un beso.

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  2. Y mi pregunta es... ¿qué ilustra esta escena? xD A mí no me ha quedado muy claro. Hay mucha palabra cruzada, mucha "poesía", pero, al fin y al cabo, se reduce a una simple acción: dos personas besándose.
    Sé que sólo es un fragmento, así que esperaré a ver si en otra entrada se resuelve mi duda :3

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    1. Todo depende del subgénero sobre el que quieras escribir y el estilo propio que quieras crear. En base a eso, tu literatura será de un modo o de otro.

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