Él es el naufragio de una muerte prematura.
—Tío, ¿qué coño haces? —levanté la cabeza, agitado y con la sien palpitante, temiéndome lo peor. No podía creer que, después de tanto esfuerzo, todo fuera a terminar así. Tan rápido y sin ningún sentido. Sin embargo, una vez fijé bien la vista, mis ojos se toparon con un semblante sombrío, casi imperceptible. Una figura alta y expectante se ceñía sobre mí. En aquel momento me sentí pequeño y algo desprotegido. Pero esa sensación siempre duraba poco. Le recorrí de arriba abajo, buscando signos que pudieran hacer saltar mis alarmas. Supe claramente que se trataba de un hombre, y uno bastante robusto, a decir verdad. Debía rondar mi edad. Vestía unos tejanos oscuros y una sudadera negra, a conjunto con sus botas militares. No le veía la cara, pero sabía que me estaba observando curioso desde lo alto del amarre.
—¿Se han ido? —no parecía mi voz. Ese timbre de fatiga y los jadeos que le acompañaban se me clavaron como cuchillos en pleno orgullo.
—¿Quién? —se puso de cuclillas frente a mí. Fue entonces cuando logré atisbar unos rasgos afilados en armonía con unos ojos brillantes de picardía—. Oye, ¿necesitas ayuda? —la pregunta me hizo estornudar. Estaba de broma, ¿no?
—No, tranquilo. —se me estaban empezando a hinchar las pelotas— Es sólo que me gusta darme baños nocturnos en mitad del puerto. Vestido. A mediados de Diciembre.
Él río con ganas. Se pasó la mano izquierda por la capucha y se rascó la cabeza.
—De acuerdo, pues —reculó de un salto y se irguió despacio—. Te dejo con tu bañito nocturno.
Empezó a caminar, despreocupado, mientras se sacaba un mechero de uno de los bolsillos traseros de los tejanos. Yo lancé la mochila fuera del agua y me agarré como mejor pude al amarre.
—¡Eh! —solté un bufido. Me estaba aplastando los huevos contra el muro— ¡Espera, capullo! —se giró. Yo sonreí. O, al menos, eso intenté.—¿No vas a invitarme a un cigarrillo?
Se acercó despacio, jugueteando con el mechero entre los dedos. Sus botas resonaban por toda la bocana. Eran pasos firmes, pasos militares. Me trajo recuerdos lejanos. Intenté no temblar.
Una vez agachado frente mí, se llevó un cigarro a la boca y me tendió el encendedor.
—Ten —dijo con suavidad. Yo le miré dubitativo— Ten —repitió—. Cógelo, joder.
Rodeé con un brazo todo el amarre y con el que me quedó libre cogí el mechero.
—Vamos, enciéndeme el cigarro. —se estaba divirtiendo a mi costa.
—¿Mi situación te resulta graciosa?
—Un poco.
Abrí el mechero y la llama aprisionada surgió de sus entrañas. El viento la mecía, haciendo que optara formas de lo más excéntricas. Se sacudía al son de la brisa marina y seguía el compás del agua meciéndose contra los barcos. Era un baile carente de música a ojos de dos extraños. Él acercó los labios a la llama áurea y dio unas cuantas caladas al cigarrillo humeante. Luego, con toda la naturalidad del mundo, reculó dando un par de zancadas, mientras arrastraba la capucha que reposaba sobre su cabeza hasta la nuca. Y me estremecí, pero no supe realmente si fue por el frío, el agua que me recorría las piernas o él.
—¿Cómo te llamas, hombre pez? —preguntó con el cigarro en la boca. A mí se me entrecortaron las palabras y el aire de los pulmones.
—Sloan —susurré. Me aclaré la garganta. —Me llamo Sloan.
—Muy bien, Sloan —sonrío. —Yo me llamo Ébola.

7 comentarios:

  1. Aquí tenemos el origen de todo, ¡me has dejado con ganas de más! Esto promete.

    ¡Un besazo enorme!

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  2. ¡Ay, ay kryptonite! primero voy a contestar tú comentario, y después dejaré el mio):
    Cuando he leído las palabras "yo estuve en invierno en Galway, y estuve en los cliffs de moher", ay, se me han escapado las lágrimas. Lo siento decepcionarte, pero aún no he ido, eso significa que en mi mente sólo tengo ir allí lo más temprano posible, me he enamorado de toda Irlanda, incluida la parte de Galway. Y lo deseo tanto, pero tanto... (Sabes, tú también me has echo la persona más feliz del mundo).

    Ah y, no sabes cuantas veces he llegado a leer el texto anterior, y cada vez me parece más increíble, lo debes haber mal, tú y él... pero espero que ahora todo vaya mejor :)
    Y a mí me convence la historia de Sloan y Ébola, ¡me han quitado un par de sonrisas!

    Un beso bien grande <3

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  3. A mí me ha gustado :) Y se nota que vas mejorando: cada vez tus textos son más sencillos de leer y se comprenden con mayor facilidad, aunque sin perder nada de la magia que tienen.
    Un guiño ;)

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Sé que has borrado el mensaje, (de todas maneras lo he leído en el mail xD Lo siento), pero te agradezco el haberte pasado. No contestaré a nada de lo que has escrito, (porque supongo que por algo has borrado el mensaje xD), pero te lo agradezco mucho, de verdad. :) Un beso, ¡y espero poder leer algo tuyo muy pronto!

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  5. Hey. :)
    No sé muy bien qué decirte, eh. Me gusta, me gusta. Son un par de personajes rodeados de muchas incógnitas y eso está bien.
    Me gustan mucho los nombres, pero muchomucho. xDD
    (estoy harta de exámenes, trabajos y demás. Aparte llevo unos días bastante hecha un lío con algunas cosas, así que perdona que el comentario sea tan escueto)
    ¡Un beso!

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  6. brutal, demonios, qué bien pinta Ébola
    (qué habrá hecho el pobre Sloan ><)

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