Pobre diablo



—Caerás, Slaughter, y yo no podré hacer nada para remediarlo.
Reí mientras recogía la mochila del suelo y la colocaba tras mi espalda. Jo seguía mirándome con los labios y el corazón fruncidos. Llevaba el pelo cobrizo recogido en un moño revuelto y maltrecho que marcaba el perfil de sus pómulos. La cazadora y las botas que se había enfundado a primera hora de la mañana estaban hechas jirones, totalmente destrozadas y bañadas en el polvo grisáceo que sobrevolaba Saint Paul. Sus mejillas hacían juego con la sangre sosegada que se deslizaba por uno de los machetes que reposaba sobre sus caderas. Estaba cansada, desecha, consumida bajo el sacrificio que conllevaba el Campo Insurgente. Me miraba expectante, a la espera de una reacción que no iba a mostrar. 
El maldito es maldito y no un condenado por vocación —dije—. Y yo soy un maldito, ¿recuerdas?
El silencio bailaba sobre nuestros pies. Jo me miró entonces a los ojos y suspiró las palabras que siempre había guardado en el corazón:
—Todos los malditos tienen salvación.
Resoplé desesperado al oír la inocencia de sus palabras.
El diablo y el infierno, el hombre y la tierra, no son más que un equívoco de un Dios y un cielo extraviado —dije mientras intentaba contener la ira que me carcomía—. Si caigo, caeré en el olvido, porque no soy más que el inicio de una revolución sumida en la desgracia. Porque, si caigo, te aseguro que caeré esparcido en los mil y un pedazos de lo que una vez fui y dejé de ser. En esta guerra perdida revivo el recuerdo de un anhelo repudiado que sigue derramándome sobre las brasas de un destierro. Porque sé que, si caigo, caeré, pero también sé que de entre las cenizas y la agonía de unas alas destroncadas, haré surgir el fin de aquel mundo que siempre creíste tuyo.
Un rayo de luz feroz y traicionero irrumpió a través de la ventana y palpó mi brazo desnudo. Me estremecí al sentir aquel efímero contacto. La piel hervía bajo el fulgor que invadía todos y cada uno de los rincones olvidados de la habitación. Y ardía, ardía igual que las llamas que me consumían las entrañas tiernas. Era una sensación cálida, reconfortante; el calor de un hogar abandonado. Yo no estaba hecho para el sosiego de la luz. Permanecía perdido, sin Dios ni camino que pudiera guiarme.
—Ten presente que caeré, Jo. Y ni tú ni nadie podréis evitarlo.

14 comentarios:

  1. A veces, cuando te leo, me gustaría no ser tan blanca y transparente.
    Me gustaría rozar la fuerza que envuelve tus palabras y poder caminar sin que las piernas me temblaran.
    Y me gustaría poder tomar como ejemplo a tus personajes. Porque a veces te prometo que son mucho más reales que la gente que tengo al rededor.

    Nunca he sido buena para los comentarios.
    El "me encanta leerte" ya lo tienes.
    Pero debería decirte que muchas veces siento que estás más cerca de mí.
    (gracias)

    Un abrazo, Chica Guerra.

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    1. (como ves yo tampoco estoy muy allá con eso de la expresión escrita y me repito hasta más no poder) Te doy permiso para darme una colleja virtual, porque menuda birria de comentario me ha quedado, ya no sé ni escribir correctamente.

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  2. Joder... Nose que es más duro.. Si la actitud de slaughter o la inocencia de Jo. Supongo que la actitud del primero, que tenga tan poca esperanza, y crea tan poco en sus posibilidades... Aunque quizás el lugar en el que habita no le deje ver más allá y sea la causa de su negatividad. ¿ o quizá este equivocada? Corrígeme si es así. ¡ un saludo !

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  3. A veces no me salen las palabras y no comento nada para no esgarrar un comentario... Pero debo decir que con cada trocito que vas escribiendo, te vas superando a ti misma y vas avanzando mucho, mucho más.

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  4. He estado leyendo varias de tus entradas y, por supuesto, he leído la entrada anterior a ésta y ésta misma. La verdad es que me has dejado con la boca abierta, no solo es tu estilo, sino la crudeza y el realismo con el que dotas a tus personajes. Tienen carácter, personalidad y alma. Y, por descontado, tu narración no es solo atrayente sino también hipnótica. Me encanta, y te lo digo muy en serio, me fascina tu estilo. Creo que eres muy buena, chica, de verdad.

    Slaughter es duro, es directo, es crudo, y me gusta. tiene esa fuerza que consigue ponerme los pelos de punta. Esa desesperanza tan arraigada no puede sino dejarme con ganas de más.

    Un abrazo :)

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  5. Escribes de maravilla, me ha encantado y desde ya te sigo.
    Si deseas puedes pasar por mi blog, te leo, besos.

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  6. Tu forma de escribir me e-n-c-a-n-t-a, simplemente. Ya me has ganado por el hecho de utilizar el nombre de Jo.

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  7. La verdad es que adoro leer sobre destrucción (por decirlo de alguna manera). Me gustan las guerras, los finales infelices, los personajes caídos y que no tienen salvación y los otros que, a pesar de todo, intentan salvarlos. Y por eso creo que me encantan tanto tus historias.

    últimamente estoy desaparecida, intento encontrar algún hueco para escribir y leer.
    asfjkasfkjf pero que sepas que te declaro mi amor eterno e incondicional. A ti y a tus letras.

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  8. Guau. Me gusta cómo creas ese ambiente de desesperanza, y no lo digo solo por las palabras de tus personajes ;)

    ¡Un beso!

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  9. Escribe, K. Te lo ordeno. O envíame algo, que no acabo de terminar con esta nostalgia por tus historias.

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