The wolves cry



—Tengo miedo.
—Lo sé —contesté desde la esquina de aquel cuarto mugriento y desolado—. Es una sensación incontrolable, ¿verdad?
Ella asintió, frenética, con los ojos vidriosos y desorbitados, al borde de las lágrimas. Tenía el pelo revuelto y sucio, lleno de tierra plomiza y barro aplastado. Las manos temblorosas agarraban con fuerza la camiseta harapienta que le había prestado. El hombro descubierto desdibujaba un cardenal que parecía esconderse bajo el brazo izquierdo y parte del pecho. Las rodillas descarnadas semejaban las patas torpes de un pajarillo extraviado, débil. Me fijé en sus las mejillas, pálidas y salpicadas de sangre turbia. Por ellas corrían hilos de agua helada, formando extrañas bifurcaciones sobre el polvo. Las gotas caían sobre el suelo de madera crepitante, una por una. Acompasé mi respiración e intenté estudiar la situación con tranquilidad. Pero entonces escuché los gritos. Los sollozos parecían mermar bajo el estrépito que cubría las calles.
La observé detenidamente mientras sostenía la M4 sobre el regazo. Aquel gorrión de alas truncadas bajó la vista al suelo y comenzó a tiritar al son de las balas. Toda ella era un saco de huesos frágiles y tambaleantes.
—¿Quieres que te cuente un secreto? Pero tienes que prometer que no se lo dirás a nadie. Debes guardarlo sólo para ti.
Ella hipó un tímido y rodeó sus rodillas con los brazos desnudos.
La muerte nos acecha con garras y dientes descompuestos, con ojos ávidos de carne maleable. Cerca nuestras vidas como si fueran ganado desorientado. Se burla de nuestra cordura inestable, de las armas y los puños. Vive aquí —susurré mientras señalaba con mi dedo índice aquel pequeño esternón—. No podemos huir de lo inevitable. Créeme, esa realidad acaba convirtiéndose en algo necesario y reconfortante, cálido como el hogar. Todas las noches oigo su respiración entrecortada bajo las sábanas, siento su aliento frío recorrer mi nuca desnuda. Está allí, esperándome. Pero no tengo miedo. ¿Sabes por qué? Porque me siento protegido. Es el único momento del día en el que no tengo que luchar para sobrevivir.
Ella cerró los ojos y acurrucó su barbilla entre las piernas menudas.        
Pequeña —dije mientras miraba el interior de sus ojos temerosos—, la vida puede ser hermosa, siempre y cuando tenga un final.
«Un buen final»

7 comentarios:

  1. Puedo ver como el nuevo proyecto viene con fuerzas y con muchas ganas, (¿a caso no es así?); y eso me gusta mucho.
    Es inevitable no sentir miedo constantemente cuando estamos expuestos a la muerte. Es que si alguien no lo siente, es que no es humano; simplemente forma parte de nosotros. Sin él o con él no somos la misma persona. Nunca he conocido a nadie que no tenga miedo, quizás es que no he vivido suficiente y no he visto mundo, pero pondría la mano al fuego que si lo hiciera, no habría nadie que se pudiera ausentar del miedo.
    El miedo es muy traidor.

    Esta historia me fascina, K. Espero poder saber más de ella y también sobre sus personajes :)
    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. siendo completamente sincero diré que no me ha gustado del todo, no por su historia que asumo como posible, las descripciones son buenas, aunque un poco volátiles, demasiada analogía y poca realidad, tacita. Y aunque es totalmente personal, cuando uno escribe un dialogo, siempre al leerlo y releerlos, la primera pregunta es, ¿esto lo diría una persona realmente?, así hablan las personas?. no niego que me gusto el dialogo, pero al releerlo, me pareció muy artificial, muy poético, y bajo la situación descrita, mmm...no lo se, no llega a convencerme.
    Creo que si digo que me ha gustado sonara extraño, pero si lo ha hecho, he disfrutado leyéndolo.
    un beso, suerte, expectante a otro pedacito. (espero no ser molestia=)

    ResponderEliminar
  3. ¡Hola! Me ha gustado, me gusta el discurso que da él al final a la chica. Me gusta la forma en la que has descrito "la muerte" eso tan temido para muchos. Yo la verdad, es que pienso que la gente no tememos a la muerte, si no a sufrir antes de la muerte, de ahí tu buen final, "un buen final".
    La verdad es que me gustan este tipo de historias pequeñitas. ¿Sigue la historia? ¿Tiene continuación? Si es así, hazmelo saber!! ¡Un saludo!

    ResponderEliminar
  4. La verdad es que se me ha encogido un poco el estómago, ese final, sinceramente me ha hecho sonreír. No podremos huir de ella, pero se puede ser feliz escribiendo nosotros mismos ese punto y final, del color y la forma que nos apetezca. Sólo así seremos tan felices que el recuerdo de los demás no hará inmortales.

    (abrazosfuertes)

    ResponderEliminar
  5. Tengo los pelos de punta, vaya descripción, qué realidad.
    Lo mejor que podemos esperar de la vida es que tenga un buen final y, sobre todo, durante lo que dure, no tener miedo (porque si no estamos acabados).

    besos,
    -B.

    ResponderEliminar
  6. Me gusta. No sé hacia dónde va esto, pero me gusta. :-)

    ResponderEliminar
  7. Pues a mí, sinceramente, me parece perfecto.

    ResponderEliminar