Who the fuck is common sense?


Sweetness, sweetness I was only joking
when I said I'd like to

Le había reventado la mandíbula contra el asfalto húmedo. El crujido de los incisivos contra el suelo resonó a lo largo de la carretera desierta y en lo más profundo de mi corazón o lo que cojones tuviera ahí dentro. Los borbotones de sangre caliente corrían desidiosos por el bate de béisbol de Vince. Lo mantenía agarrado con las dos manos, firmes y hoscas. Respiraba con dificultad.
El capullo ensangrentado intentó emitir una serie de gorgoteos líquidos. Vince le asestó una patada en pleno estómago.
—Cierra esa alcantarilla que tienes por boca, ¿o prefieres que te la acabe de cerrar yo?
Me miré las manos, acompasé la respiración e intenté enfocar la vista a un punto lejano. Vince alzó de nuevo el bate, airado. Yo reparé en mi alrededor.
—¿Dónde está Dean? —pregunté de repente.
Me detuve un segundo e intenté respirar. La sangre estancada salió disparada de mi garganta, haciendo que mi visión se tiñera de rojo. Oía las sirenas bramar a lo lejos, retándome a atentar contra mi propio destino.
Tenemos que largarnos de aquí antes de que esos cabrones nos encuentren.
Seguí caminando a trompicones por las calles solitarias, con una mano sujetando las tripas que se escurrían recelosas por la herida de mi estómago. Ahogué un grito sordo al notar de entre mis dedos los intestinos resbaladizos y la sangre, ya fría, que corría cintura abajo. Sentía el vacío, esa muerte lenta que habita revuelta en las entrañas. Una sonrisa curvó las comisuras de mis labios. No me sentía vivo. Nunca lo hice.
—Vicious —oí tras mi espalda—, corre. No importa el por qué; simplemente huye.
Me agarré a una de las paredes que parecían aprisionarme antes de caer de bruces contra el suelo. El sonido chasqueante de los bordes inertes de las heridas abiertas retumbaron en mis oídos mientras el dolor recorría las extremidades dormidas de mi cuerpo, una por una. Un coagulo turbio y denso de sangre resbaló a través de mis labios y cayó certero al suelo, dejando tras de sí el sabor metálico de las armas y el sonido gelatinoso de la realidad. Me desplomé de rodillas contra un contenedor, haciendo que mis tendones se encendieran como una cerilla virgen y resonaran estrepitosos por las profundidades de la noche. La vida se me escurría por los poros violáceos de la piel sin que yo pudiera evitarlo. 
Dejé caer mi espalda sobre una de las bolsas malolientes que me rodeaban y cerré los ojos. Se había acabado; el dolor, la venganza, el vacío. Había conseguido la libertad que tanto anhelaba.

10 comentarios:

  1. Ya era hora de poder leerte, ya era hora y me alegra infinitamente esta pequeña aparición, K. No sabes cuánto. Echaba de menos las peleas, echaba de menos la despedida inherente en cada diálogo, porque sí, ellos, tus personajes, parece que siempre estén diciendo adiós. Están jodidamente infectados de esa palabra. Y si no se matan, los matan. Y si no, deseo hacerlo yo. Y ya de paso, a ti, por dejarme tanto tiempo sin verte de nuevo. Qué quieres que te diga.
    Sobretodo en el último párrafo, sobretodo porque nunca sé cómo terminan estas escenas, sobretodo porque me quedo a cuadros, a rayas y con ganas de más.

    Trece.

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  2. Sí, joder, sí. Y encima con 'Veni, Vidi, Vicious'.
    Me encantan todos y cada uno de tus finales y lo sabes, al igual que sabes que me sorprendes tras cada oración, tras cada diálogo. Siempre pensé que Vince era grande, pero nunca que lo fuera tanto.

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    1. P.D. Te odio por no avisarme. Te odio mucho.

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  3. Dios mío o.o, ha sido como ver un capítulo de Juego de Tronos, tan sangriento, tan cruel, tan palpable. Se me ha puesto el vello de punta.
    (una entrada genial)

    batidos
    de
    vainilla.

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  4. Un agrado intentar volver a esta plataforma y encontrarme con este tipo de trabajos. Fácil de imaginar, desprovisto de casi por completo de frases sin ningún sentido, todo en su sitio. buen fragmento.
    siempre he mantenido una duda, y quizá me equivoque, la memoria es frágil. ¿escribes con personajes femeninos?...
    un saludo.

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  5. Joder.

    Siempre me encantan todas las entradas que escribes porque es que transmites tantísima fuerza con unas pocas palabras... Decir que el relato me ha encantado es poco. Quería dejar de leer porque me imaginaba la escena y brrrrrr. Escalofríos. Pero al mismo tiempo quería seguir leyendo, saber qué pasaba al final. Es muy, muy ágil de leer.

    ¡Un abrazo!

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  6. La muerte como liberación es un tópico que aparecía (o aparece- no estoy tan familiarizada con la poesía actual-) en los poemas amorosos. Me gusta cómo lo has llevado a tu terreno, a la historia que escribes.
    También me han llamado la atención las descripciones; yo sería incapaz de escribir algo así, soy demasiado escrupulosa, jejeje.
    ¡Un beso!

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  7. ¡correo urgente señorita!

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  8. (¿Qué ha hecho usted con su ask, eh? Necesito saber el porqué).

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  9. Pues que te vaya todo muy bien con tus proyectos, artista :)

    (H.)

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