Beyond the horizon of the place we lived
when we where young
In a world of magnets and miracles
Our thoughts stayed constantly and
without boundary
The ringing of the division bell had begun
He consumido odio, astillado huesos y prendido coños. He besado a la muerte, he bebido de sus entrañas y me la he follado a cuatro patas. Antítesis en plena acción, un cúmulo de circunstancias malditas ardiendo hasta las cenizas. Hasta la ausencia. Gemidos hastiados, sudores fríos que recorren costillas y bañan pestañas. Carnes prietas que envuelven latidos. He sentido a la muerte en cada recoveco, poro y milímetro de mi piel. La he sometido y calcinado sin dejar un ápice de cordura en nuestros cuerpos. El ambiente olía a desdicha, a humedad. Jodimos toda la madrugada, rodeados de penurias y vahos de aguardiente, mientras el mundo estallaba a nuestras espaldas. Sentía la excitación del abismo enredada en las tripas, el calor brutal emerger de entre los labios en forma de suspiros sucios. Palpé pliegues y lamí rincones. Me follé a la muerte. Fuerte, hasta el fondo. Me la tiré y luego la dejé tirada. Destruí y fui destruido.

Me asomé al vacío y quedé atrapado en él.