me sumo en tus pesadillas mientras revoloteo sobre tu pecho y mancho de semen el colchón. soy efímero. tras la ventana veo el incendio, sus rostros convertidos en humo. me retuerzo entre tus piernas y dejo que te ahogues en un grito sordo. los demonios siguen gritándome al otro lado de la ventana, tras el muro de hormigón, en aquella colina muerta.