Mañanas.

Me crecen flores en la espalda que me amarran al borde de la cama. Me estiran, me hunden. Recorren mi cuerpo dejando un reguero de ausencias a su paso. Te tengo en la piel y ardo, me convierto en ignición. Respiro ceniza. Se me inundan los pulmones. Me ahogo. Las flores me besan los ojos y yo me dejo hacer. Su tacto es apático, vacío. 

Creo que he dejado de respirar. 

0 VORÁGINE[S]:

Publicar un comentario